martes, 19 de noviembre de 2013

Reacciones de los Niños y Adolescentes en Situaciones de Desastres

Cada etapa de la vida del niño es diferente, por lo tanto sus reacciones frente a un desastre tambien lo es.

Esta es una breve descripción de las características generales según su etapa educativa.

Etapa educativa       
Alumnado  de Educación  Infantil (segundo ciclo).
Edad: 3‐5 años
Características generales

  • Son más vulnerables a la desorganización de su mundo seguro y estable. 
  • Presentan inmadurez verbal. 
  • Necesitan el afecto, contacto y consuelo de los adultos. 
  • Aprenden por imitación e identificación, por lo que les afecta mucho las reacciones de sus padres y de otros miembros de su familia. 
  • Están en la fase del pensamiento mágico (si se desea algo, ocurre). 
  • Posee unos intereses concretos. Su pensamiento es intuitivo y egocéntrico.
  • La conciencia del tiempo y el espacio es concreta. No comprenden el sentido de pérdida permanente.
Reacciones posibles:
  • Miedos
  • Intenso miedo e inseguridad (especial miedo a encontrarse solos o ser abandonados). Temor exagerado por cualquier estímulo, especialmente a los que recuerdan el suceso. 
  • Miedo a la gente o a los extraños. 
  • Miedo a la oscuridad o a los animales.
  •  Regresiones 
  • Vuelven a: ser quejosos, chuparse el dedo, no controlar esfínteres, dormir con los padres, pedir que se les dé de comer o se les vista…). 
  • Mayor dependencia de los adultos: no quieren perder de vista a los padres, estar con ellos les hace sentirse seguros y a salvo.
  •  Quieren que se les coja y se les lleve en brazos. 
Problemas con el sueño
  •  Dificultades con todo lo relacionado con el sueño: problemas para irse a la cama. Puede no querer dormir en su habitación ni dormir solo. Despertares nocturnos llorando, asustado, con pesadillas o terrores nocturnos 
Otros:
  • Cambios en el comportamiento, pasividad, irritabilidad, inquietud. Dolor de cabeza u otras somatizaciones
  • Rechazo a la escuela. 
  • Problemas con la alimentación: se niegan a comer, vómitos, rechazo, etc. 
  • Juegan repetidamente al suceso traumático. 
  • Miedos específicos: a seres o situaciones reales (animales u oscuridad), o fantásticas (brujas, diablo, etc.).
Orientaciones
  • El retorno a las rutinas diarias ayudará a volver a las adquisiciones anteriormente adquiridas y a la reorganización de su mundo. Esto le hará sentirse de nuevo seguro y confiado. 
  •  Las pesadillas son una válvula de escape de la ansiedad y conflictos. 
  • Pero hay que tener en cuenta que a edades tempranas el niño no distingue entre realidad y la fantasía, por ello los padres deben mostrarse más comprensivos y flexibles, permitiendo una luz encendida por la noche, pasando más tiempo con él a la hora de acostarse, etc.. 
  • Es preciso dar seguridad y afecto dando más muestras de cariño y consuelo. 
  • Es perjudicial la exposición repetida al suceso traumático por lo que se debe evitar que vea y/o escuche continuamente noticias sobre la catástrofe. 
  • Los padres y otras personas de referencia como los maestros influyen en la percepción de la crisis por los niños por lo que deben transmitir seguridad, tranquilidad y confianza.

Etapa educativa
Educación Primaria 
Edad : 6 - 11 años

Características generales:
  • Los niños entre los 6‐8 años todavía se encuentran en una etapa difícil para asumir un incidente crítico. La mayoría son conscientes de las consecuencias, pero no tienen estrategias de afrontamiento adecuadas. 
  • Las reacciones predominantes son el miedo y la ansiedad. Su intensidad aumentará cuando advierten peligro para ellos, su familia y sus amigos. 
  • Estas reacciones son esperables, por lo tanto normales, y generalmente duran de 3 a 6 semanas. En cualquier caso es preciso observar su evolución. La vuelta a las rutinas diarias lo más pronto posible ayuda a que se superen.
Reacciones posibles:
  • Rabia, impotencia, tristeza, inseguridad, ansiedad, desprotección, culpabilidad, etc. Pérdida temporal del mundo como algo seguro y predecible: se dan cuenta de que su vida puede cambiar bruscamente por un suceso como el vivido. 
  • La pérdida de las rutinas diarias aumenta su ansiedad. 
  • Aparición del tema del desastre en sus conversaciones, juegos, dibujos… 
  • Dificultades con el sueño: no pueden conciliarlo, pesadillas, despertares nocturnos. 
  • Falta de apetito. 
  • Síntomas físicos: dolor de cabeza, nauseas, vómitos, sarpullidos o erupciones… 
  • Pueden aparecer comportamientos regresivos: apego excesivo a los padres, no querer dormir solo, enuresis, problemas de lenguaje… 
  •  Llanto, gritos, irritabilidad, agresividad, sentimientos de culpa o suposición de que el desastre sucedió por un comportamiento o pensamiento previo.
  • Retraimiento o timidez.  
  • Confusión (perplejidad) y desorientación. 
  •  Juegan repetidamente al suceso traumático 
  • El miedo y la ansiedad se asocian a determinados lugares ligados con el desastre, o a determinadas horas del día, a sonidos fuertes o vibraciones, oscuridad, quedarse solos, a que se vuelva a repetir el suceso.
  • Disminución del rendimiento escolar. Incluso algunos no quieren ir al colegio.
  • Problemas de concentración en las tareas escolares. 
  • Problemas de disciplina e inquietud, incluso hiperactividad.
Orientaciones
  • Animarle a que hable y comparta sus pensamientos  y  sentimientos.  Que se sienta  comprendido, respetando sus  sentimientos  y  brindándole apoyo emocional. 
  • Retomar  la  rutina  diaria  lo  antes posible.  Transmitirle  seguridad  no perdiendo el control ni la esperanza. 
  • Hablarle  con naturalidad, utilizando un  tono  emocional  adecuado. Contestar sinceramente a todas sus preguntas. 
  • Ayudarle a separar lo real de lo que no  lo  es.  Informarle  sobre  lo ocurrido  pero sin  dar  explicaciones excesivas. 
  • Evitar  que  escuche  continuamente noticias sobre la catástrofe. 
  • Informarle y hacerle partícipe de los proyectos  familiares  y  de  la posibilidad de restaurar las pérdidas.
Etapa educativa 
Educación Secundaria  
 Edad 12 a 18 años.
Características generales:
  • En virtud de la crisis esencial de la adolescencia esta edad es vulnerable para sufrir los impactos de una realidad frustrante. Será preciso observar la evolución de lo que podría ser una reacción esperable o normal al acontecimiento, que generalmente dura de 3 a 6 semanas.
Reacciones posibles:
  • Confusión  y  desorientación.  Puede  parecer  ausente  o distraído. 
  • Rechazo a hablar y aislamiento. 
  • Insensibilidad emocional, apatía 
  • Pérdida de apetito. 
  • Problemas  de  sueño  (insomnio,  pesadillas,  despertares nocturnos, etc.). 
  • Somatizaciones: dolores de cabeza y/o de otras partes del cuerpo.  
  • Pérdida  de  interés  por  las  actividades  que  normalmente hacía. 
  • Rebelión contra la familia o la autoridad en general.  
  • Problemas  de  comportamiento.  Rechazo  a  la  escuela. 
  • Huida de la casa 
Orientaciones
Son válidas las orientaciones establecidas en la etapa anterior adaptándolas a la edad del adolescente. Se les debe dar mayor autonomía y protagonismo: comunicarles y hacerles partícipes de las decisiones que se tomen en la familia y apelar a su sentido de responsabilidad y colaboración.

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