Es la reacción que se produce en el organismo ante los
estímulos estresores. Ante una situación de estrés, el organismo tiene una
serie de reacciones fisiológicas que activan el eje hipofisosuprarrenal y del
sistema nervioso vegetativo.
Eje hipofisosuprarrenal (HSP) está compuesto por el
hipotálamo, que es una estructura que actúa de enlace entre el sistema
endocrino y el sistema nervioso. Hipofisis y las glándulas suprarrenales que se
encuentran sobre los riñones.
El sistema nervioso vegetativo (SNV) es el conjunto de
estructuras nerviosas que se encarga de regular el funcionamiento de los órganos
internos y controla algunas de sus funciones de manera involuntaria e inconsciente.
Eje hipofisosuprarrenal
Se activa tanto con las agresiones físicas como con las
psíquicas y, al activarse, el hipotálamo segrega la hormona CRF (factor liberador
de corticotropina), que actúa sobre la hipófisis y provoca la secreción de la
hormona adenocorticotropa (ACTH). Esta secreción incide sobre la corteza de las
glándulas suprarrenales, dando lugar a la producción de corticoides que pasan
al torrente circulatorio y producen múltiple incidencia orgánica, como se verá
más adelante. Los corticoides que se liberan debido a la ACTH son:
- Los glucocorticoides: El más importante es el cortisol que facilita la excreción de agua y el mantenimiento de la presión arterial; afecta a los procesos infecciosos y produce una degradación de las proteínas intracelulares. Tiene, asimismo, una acción hiperglucemiante (aumenta la concentración de glucosa en sangre) y se produce una aumento de calcio y de fosfatos liberados por los riñones, y de lípidos.
- Los andrógenos: Son las hormonas que estimulan el desarrollo de las características secundarias masculinas y estimulan el aumento tanto de la fuerza como de la masa muscular.
Sistema nervioso vegetativo
Este sistema mantiene la
homeostasis del organismo. La activación simpática supone la secreción de
catecolaminas, que son:
- La adrenalina segregada por parte de la médula suprarrenal, especialmente en casos de estrés psíquico y de ansiedad.
- La noradrenalina segregada por las terminaciones nerviosas simpáticas, aumentando su concentración principalmente en el estrés de tipo físico, en situaciones de alto riesgo o de agresividad.
Estas hormonas son las encargadas de poner el cuerpo en
estado de alerta preparándolo para luchar o huir. Son las que permiten enlazar
el fenómeno del estrés con los fenómenos psicofisiológicos de la emoción. Ambas
intervienen en los siguientes procesos:
- Dilatación de las pupilas.
- Dilatación bronquial.
- Movilización de los ácidos grasos, pudiendo dar lugar a un incremento de lípidos en sangre (posible arterioescierosis).
- Aumento de la coagulación.
- Incremento del rendimiento cardíaco que puede desembocar en una hipertensión arterial.
- Vasodilatación muscular y vasoconstricción cutánea.
- Reducción de los niveles de estrógenos y testosterona, que son hormonas que estimulan el desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas.
- Inhibición de la secreción de prolactina, que influye sobre la glándula mamaria.
- Incremento de la producción de tiroxina, que favorece el metabolismo energético, la síntesis de proteínas, etc.
Vemos pues que, ante una situación de estrés, existe un
compromiso de todo el organismo.
Fases del
estrés: síndrome general de adaptación
El origen histórico del concepto de estrés parte de las
investigaciones que realizó Hans Selye en el año 1936 y que dieron lugar al llamado
síndrome general de adaptación.
Ante una situación de amenaza para su equilibrio, el
organismo emite una respuesta con el fin de intentar adaptarse. Selye define
este fenómeno como el conjunto de reacciones fisiológicas desencadenadas por
cualquier exigencia ejercida sobre el organismo, por la incidencia de cualquier
agente nocivo llamado estresor. Se puede definir, pues, como la respuesta
física y específica del organismo ante cualquier demanda o agresión, ante
agresores que pueden ser tanto físicos como psicológicos
En este proceso de adaptación por parte del organismo se
distinguen las fases de alarma, de adaptación y de agotamiento.
Fase de
alarma
Ante la aparición de un peligro o estresor se produce una
reacción de alarma durante la que baja la resistencia por debajo de lo normal.
Es muy importante resaltar que todos los procesos que se
producen son reacciones encaminadas a preparar el organismo para la acción de
afrontar una tarea o esfuerzo (coping).
Esta primera fase supone la activación del eje
hipofisosuprarrenal; existe una reacción instantánea y automática que se
compone de una serie de síntomas siempre iguales, aunque de mayor a menor
intensidad:
- Se produce una movilización de las defensas del organismo.
- Aumenta la frecuencia cardiaca.
- Se contrae el bazo, liberándose gran cantidad de glóbulos rojos.
- Se produce una redistribución de la sangre, que abandona los puntos menos importantes, como es la piel (aparición de palidez) y las vísceras intestinales, para acudir a músculos, cerebro y corazón, que son las zonas de acción.
- Aumenta la capacidad respiratoria.
- Se produce una dilatación de las pupilas.
- Aumenta la coagulación de la sangre.
- Aumenta el número de linfocitos (células de defensa).
Fase de
resistencia o adaptación
En ella el organismo intenta superar, adaptarse o afrontar
la presencia de los factores que percibe como una amenaza o del agente nocivo y
se producen las siguientes reacciones:
- Los niveles de corticoesteroides se normalizan.
- Tiene lugar una desaparición de la sintomatología.
Fase de
agotamiento
Ocurre cuando la agresión se repite con frecuencia o es de
larga duración, y cuando los recursos de la persona para conseguir un nivel de
adaptación no son suficientes; se entra en la fase de agotamiento que conlleva
lo siguiente:
- Se produce una alteración tisular.
- Aparece la patología llamada psicosomática.
AFECCIÓN
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TENSIÓN
(FASE INICIAL)
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ESTRÉS
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Cerebro
|
Ideación clara y rápida
|
Dolor de cabeza, tics nerviosos, temblor, insomnio,
pesadillas
|
Humor
|
Concentración mental
|
Ansiedad, pérdida del sentido del humor
|
Saliva
|
Muy reducida
|
Boca seca, nudo en la garganta
|
Músculos
|
Mayor capacidad
|
Tensión y dolor muscular, tics
|
Pulmones
|
Mayor capacidad
|
Hiperventilación, tos, asma, taquipnea
|
Estómago
|
Secreción ácida aumentada
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Ardores, indigestión, dispepsia, vómitos
|
Intestino
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Aumenta la actividad motora
|
Diarrea, cólico, dolor, colitis ulcerosas
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Vejiga
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Flujo disminuido
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Poliuria
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Sexualidad
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Irregularidades menstruales
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Impotencia, amenorrea, frigidez, dismenorrea
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Piel
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Menor humedad
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Sequedad, prurito dermatitis, erupciones
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Energía
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Aumento del gasto energético, aumento del consumo de
oxigeno
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Fatiga fácil
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corazón
|
Aumento del trabajo cardiaco
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Hipertensión, dolor precordial
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Y para que se pueda comprender mejor el tema este video lo explica de una manera divertida.